Para cuando empieza a sonar Sweet Caroline, el prestigio, los títulos y las hazañas pasadas han comenzado a ganar el partido. Denis Istomin acaba de producir un puñado de puntos maravillosos. Sopla el viento en el Corona Park, la grada vibra con el encuentro, y el uzbeko domina a Rafael Nadal por 5-1 en el tie-break de la segunda manga. El número 38 tiene dos saques para finiquitar ese set e igualar a uno con el español. No volverá a ganar ni un solo punto en la muerte súbita. Al contrario, oirá cómo Toni Nadal, tío y entrenador del español, grita: "Con calma, tranquilo". Sufrirá un ataque de responsabilidad. Y verá cómo el número uno, tenista de una pieza, busca en la red lo que él mismo había perdido: Nadal gana seis puntos seguidos, rebelado contra el fallo en la red que provocó su primera desventaja (2-1). Suena Sweet Caroline cuando el número uno consuma la remontada. La melodía de Neil Diamond es coreada por el estadio, testigo de algo inusitado: Nadal, vencedor por 6-2, 7-6 y 7-5, llegó a sacar a 215 kilómetros por hora. Para él, de récord. 
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